CIT · En misión con otros y otras  — El propósito de la red

Posibilitar una convivencia transformadora
para una vida digna

El horizonte que orientará la red, nacido del discernimiento compartido de las provincias y unidades de la Compañía.

Consenso unánime · más de nueve grupos eligieron, por separado, la misma frase
El propósito en una mirada

Las tres claves del horizonte

La fuerza de la frase está en su sencillez: nombra quién, cómo y hacia dónde, sin necesidad de explicaciones complejas. Cada parte tiene un lugar y un sentido.

El posicionamiento
Posibilitar

La Compañía se reconoce como artífice de condiciones: no lo hace todo ni en solitario, sino que crea las posibilidades para que algo nuevo pueda nacer, con otros y otras.

El camino · el medio
Una convivencia transformadora

El proceso práctico y accesible: un nuevo modo de relacionarnos en lo cotidiano que genera cambio real, frente a la fragmentación de nuestro tiempo.

El horizonte · el fin
Una vida digna

La meta última, de raíz evangélica y carismática: que toda vida sea reconocida y tratada como valiosa, especialmente la más amenazada.

Convivencia transformadora es el camino hacia Vida digna
Qué significa

El sentido que el grupo encontró en cada palabra

El camino

Convivencia transformadora

No es mera coexistencia: convivir toca lo cotidiano, el “tú a tú”, el día a día. Es un nuevo modo de relacionarnos basado en el encuentro, el vínculo, la comunidad y el compartir la vida y los sueños.

Que sea transformadora nombra el impacto que deseamos en cada relación: pasar de una realidad no deseada a una deseable, incluyendo a quienes han sido excluidos. Es la respuesta directa a la fragmentación de nuestro tiempo.

  • Toca lo cotidiano y se mide en la transformación de las relaciones, no en la provisión material aislada.
  • Tiene un sello teresiano: interioridad y racionalidad como modo distintivo de convivir.

Abarca cuatro relaciones:

entre las personas con los demás seres vivos con la casa común con Dios
El horizonte

Vida digna

Desde la perspectiva teresiana, la vida digna no es un mínimo de subsistencia, sino una dignidad relacional, liberadora y en camino.

  • Nace del amor: la persona se nutre de relaciones de convivencia y amor; sentirse amada la libera y le descubre el sentido de su vida.
  • Es igual para todas: toda persona es de la misma dignidad, y la diversidad se acoge como don.
  • Es un proceso: desde una historia reconciliada, cada persona asume su propio camino de dignificación.
  • Se busca con esperanza activa: abrir caminos de vida digna en los contextos de mayor vulnerabilidad.

Es el fin último que orienta toda la misión: el bien común y la ciudadanía global, con atención preferente a la vida más amenazada.

Mirada náhuatl

Convivir es estar presente en “cuerpo y alma”, compartiendo la alegría y la comida: un encuentro que sensibiliza y humaniza.

Mirada guaraní

El convivir antecede incluso a la palabra. Como dijo un cacique: “Eso es lo último; en el día a día vamos creando y haciendo juntos”.

El proceso

Cómo se gestó el consenso

El resultado no fue casualidad, sino fruto de un camino deliberado que cultivó la paciencia, la humildad, la escucha profunda y la apertura: “un camino de limpiar la mirada”.

Primer día
Deliberación en grupos

Cada equipo trabajó por separado, asociando palabras —encuentro, vínculo, comunidad— y poniendo a prueba qué frase resonaba más al decirla en voz alta.

Ajustes necesarios
Pausas creativas

Detener la discusión, cenar, orar y descansar. “Se vale detenernos: no hay que decidirlo hoy, porque en esto va la vida.” Dejar que las ideas maduraran y el Espíritu actuara.

Segundo día
Consenso unánime

Tras la noche de reposo y un momento de oración, todos los grupos —sin excepción— eligieron la misma frase. Una “unidad tremenda” que se sintió natural, aliviadora y corporal.

Lo aprendido
Volver a lo esencial

Por primera vez la misión se formuló desde la pasión que une, no desde las actividades o los lugares. No fueron las grandes metodologías: fue el diálogo y el conversar.

“Somos frágiles, pero nos dejamos moldear. Como el barro, para llegar a esta forma se necesitó paciencia, tiempo y amor.”

— La imagen del alfarero

“Fue como una labor de parto: un proceso que da miedo y duele, pero que finalmente trae vida nueva. Se sintió ese Pentecostés.”

— El nacimiento del horizonte
Qué posibilidades brinda

Un propósito que abre camino

Por su sencillez y claridad, la frase es fácil de comunicar y de vivir. Estas son las posibilidades que el propio grupo reconoció.

Para decidir y orientar

  • Define la vida digna como horizonte y la convivencia transformadora como camino.
  • Prioriza acciones accesibles que habiliten convivencias concretas frente a la fragmentación.
  • Mide el impacto por la transformación relacional diaria, no por la provisión material aislada.

Para liderar y sostener

  • Combina paciencia, tiempo y discernimiento para las decisiones complejas.
  • La escucha profunda y la humildad convierten las miradas individuales en propósito compartido.
  • Las pausas creativas y el descanso destraban y clarifican.

Para construir comunidad

  • La sabiduría se construye en la diversidad intercultural, sin un idioma único que lo abarque todo.
  • Valora la presencia encarnada como base de confianza y de cambio.
  • Integra espiritualidad e interioridad como pilares que incluyen y humanizan.

Y ahora, llevarlo a la vida

1

Compartirlo en los territorios y comunidades de cada provincia y unidad.

2

Hacerlo resonar, traduciéndolo —también entre lenguas y culturas— sin perder su riqueza.

3

Invitar a sumarse a la propia gente para vivir juntos este propósito.

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Posibilitar una convivencia transformadora para una vida digna